lunes, 19 de diciembre de 2011

Carta de Santa Claus

 Esta es una carta escrita por Mark Twain en una navidad a su hija Susie. Twain recibió de su pequeña hija la carta para enviarla a Santa Claus y con el ánimo de preservar en ella el encanto de las fiestas y la imágen de Santa Claus, le escribió esta carta.

Mi querida Susie Clemens :
Recibí y leí las cartas que tu hermanita y tú me escribisteis por mano de tu madre y tu nany. También leí las que tú, criaturita, me escribiste con tus manitas – y que , aunque no utilizaste ni una de las letras del alfabeto adulto, sí usaste las que cualquier niño de la tierra o de las estrellas suele usar, sus manitas.  Como también me ocupo de los niños de la luna – que tampoco tampoco utilizan letras – entenderás que pude leer sin dificultad las fantásticas manchas que tú y tu hermanita bebé me enviasteis. Sin embargo, sí que tuve problemas con esas cartas que dictaste a tu mamá ; como soy extranjero, no acabo de entender bien el inglés. Habrás visto que no cometí errores con las cosas que tú y el bebé me pedisteis en vuestras cartas,-bajé por la chimenea a medianoche mientras dormíais y los dejé yo mismo. Y luego os besé a ambas, porque sois buenas niñas, bien educadas, con buenos modales, y las más obedientes que haya visto jamás- Sin embargo, en la carta que dictasteis a tu mamá hay algunas palabras que no estoy seguro de haber comprendido bien y un par de peticiones que no pude cumplir por estar agotadas. Nuestro último lote de mueblecitos de cocina de muñecas fué enviado a una niña muy pobre en la Estrella del Norte, en un país muy frío. Pídele a mamá que te enseñe la Estrella del Norte y tú dí: “Copito de nieve” (ese es el nombre de la nena) “estoy muy contenta de que tengas tú los muebles, porque los necesitas más que yo. “Has de escribirlo con tu manita; y ya verás como Copito de nieve te enviará respuesta. Si le hablases no te oiría. Intenta que tu carta sea muy ligera y delgadita porque la distancia es mucha y el correo si no se hace muy pesado. Había una palabra o dos en la carta de tu mamá de la que no estuve seguro . Verás : “un gran tocho de vestiditos de muñeca .” ¿Es eso? Hoy, alrededor de las nueve llamaré a la puerta de la cocina para cerciorarme …Pero no he de ver a nadie ni hablar con nadie excepto contigo. Cuando suene el timbre, George abrirá la puerta con los ojos cerrados. Después regresará de nuevo al salón con la cena. Debes decirle que camine de puntillas y que no diga una palabra o morirá. Entonces tú irás al cuarto de los niños, cogerás una silla y te subirás en ella para llegar al tubo comunicador que llega hasta la cocina y cuando me oigas silbar por él, dirás : "'Bienvenido,  Santa Claus". Yo te preguntaré si era un tocho lo que pediste o no. Si dices que sí, te preguntaré de qué color lo quieres. Pídele a mamá que te enseñe el nombre de un color bonito y después me dirás con detalle qué quieres contenga el tochazo exactamente. Después, cuando te diga: “Buenas noches y feliz Navidad Susie Clemens,” debes responder :“Buenas noches, Santa Claus, muchas gracias, y por favor dile a Copito de nieve que esta noche yo miraré su estrella y que ella mire hacia aquí, que estaré en la ventana que da al oeste y que cada noche miraré hacia su estrella y diré, “yo conozco a alguien allí arriba que me cae bien”. Después irás a la biblioteca y harás que George cierre todas las puertas abiertas del pasillo, y que todos esperen un momento. Iré a la luna, conseguiré lo que pediste y en unos minutos trataré de hacer bajar el tochazo por la chimenea que da al pasillo -si es un tocho lo que deseas –  ya que no lograría bajar semejante tocho por la chimeneita que teneis en el cuarto de los niños….¿sabes? Diles que pueden hablar si quieren , hasta que oigas mis pasos en el pasillo. Entonces diles que guarden silencio un momento hasta que yo vuelva a subir por la chimenea .
A lo mejor ni siquiera me oyes llegar -puedes ir y venir una vez y otra a escuchar por la rendija de la puerta del comedor hasta que lo logres.  Dejaré el tocho en el estudio, bajo el piano. Si dejo rastros de nieve en el pasillo, dile a George que lo barra hacia la chimenea, a mí no me dará tiempo de hacerlo. Pero George no debe utilizar escoba sino un trapo o morirá. Vigílale para que no corra peligro. Y si por casualidad mis botas dejasen manchas en el mármol, que George no las quite. Que las deje ahí como recuerdo de mi visita, para que siempre que las veas o se las enseñes a alguien te recuerden que has de ser buena. Así, si alguna vez eres traviesa y alguien señala a esas marcas que el buen Santa Claus hizo en el mármol, ya sabes lo que tienes que hacer, ¿no pequeñina?  Hasta dentro de un rato, hasta que baje al mundo y llame al timbre de la cocina. Te quiere, Santa Claus, a quien a veces llaman “el hombre en la luna ”

Mark Twain

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