Mostrando entradas con la etiqueta Mitologia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mitologia. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de enero de 2012

Cómo Tupá Hizo Crecer El Maíz

El país de los guaraníes sufría una gran sequía; sus ríos se secaban y los peces habían muerto; los cazadores regresaban con las manos vacías; los pantanos desaparecían junto con las aves. Era la primera vez que aguantaban hambre. Le rogaban a Tupá que trajera la llóvia, pero el sol seguía resecando la tierra.
Dos jóvenes guerreros, Avatí y Ñandé, sentían lástima por el llanto de los niños y estaban dispuestos a dar su vida para salvarlos. Apenas pronunciaron sus deseos, apareció un desconocido que les aseguró que si hablaban en serio Tupá les ayudaría. El le había mandado a la tierra a buscar un hombre que quisiera dar su vida por los demás, surgiendo de su cuerpo la planta que les daría de comer todos. Les anunció que la planta sería cultivada cerca de sus pueblos y sós frutos se guardarían para tiempos de sequía; que con la planta divina ya no pasarían hambre los guaraníes.
Ambos ratificaron su deseo, que obedecía a un deseo superior, el de Tupá. No era necesario que ambos se sacrificaran. Uno de ellos ha de quedar vivo para buscar un sitio al lado del río, cerca al pueblo y aflojar la tierra para enterrar a su amigo. Del cuerpo de aquel nacerá la planta de Tupá, quien le dará la vida eterna por su sacrificio en favor de los demás.
Los amigos buscaron el lugar y se dieron la mano. Fue elegido Avatí y Ñandé alistó la tierra; llorando lo enterró. Todos los días lo visitaba, regaba la tierra con la poca agua del río. Y entonces las palabras de Tupá se cumplieron: de la tierra brotó &una planta desconocida que creció, floreció y dió sus primeros frutos en abundancia.
Ñandé llevó a su gente a conocer la planta y les explicó lo ocurrido. Apareció nuevamente el desconocido para confirmar la historia diciendo que Avatí viviría para siempre mientras sembraran los granos y cuidaran los surcos de cultivo, y para prometerles que Tupá mandaría la lluvia para que nunca vuelva a haber hambre entre los guaraníes. La gente se inclinó ante el mensajero y estalló en una algarabía de alabanzas a su creador.

Y desde entonces crece el maíz y los nutre a todos con sus frutos deliciosos.

Leyenda Guaraní 

lunes, 16 de enero de 2012

El Monte De Nuestro Sustento


Los dioses se preguntaban que comería la humanidad.
Un día, quetzalcóatl se topó con una hormiguita roja, en algún paraje de Teotihuacan; la hormiga cargaba con un grano de maíz. muy interesado, quetzalcóatl le preguntó dónde lo había hallado. la hormiga primero se hizo como que no había prestado atención y siguió de frente; a la insistencia del dios le respondió que lo extraía del "Monte de nuestro sustento" y lo invitó a seguirla.
Pero quetzalcóatl era demasiado grande para caber en ese lugar como las demás hormigas, de modo que recurrió a su nahual y se transformó en hormiga negra. La hormiga roja lo esperaba adentro, donde lo guió a donde había maíz por montones y le ayudó a sacar lo suficiente para compartirlo con los dioses. El gran quetzalcóatl le dio las gracias y se despidieron. El dios cargó con su maíz y primero le dio a los dioses, para luego darle de comer a la humanidad. Y el alimento fue bueno.
Entonces hubo necesidad de más, pero era una gran tarea estarse convirtiendo a cada momento en hormiga y sacar los granos de poco en poco. quetzalcóatl probó a cargar con el monte pero no lo consiguió. Los dioses pidieron ayuda al adivino Oxomo y a su mujer, la adivina Cipactónal, para que echaran la suerte. Ellos les revelaron que si Nanáhuatl lanzaba un rayo, el Monte de nuestro sustento quedaría abierto.
Bajaron los tlaloques y comenzó a llover mientras Nanáhuatl envió su rayo hacia el Monte, que se abría, dejando libres granos de nuestro sustento: maíz, frijol, chía, bledo, que los dioses tomaron para la humanidad.

Leyenda náhuatl

jueves, 12 de enero de 2012

La Leyenda De Las Tres Pipas

Una vez, un miembro de la tribu se presentó furioso ante su jefe para informarle que estaba decidido a tomar venganza de un enemigo que lo había ofendido gravemente. Quería ir inmediatamente y matarlo sin piedad. El jefe lo escuchó atentamente y luego le propuso que fuera a hacer lo que tenía pensado, pero antes de hacerlo llenara su pipa de tabaco y la fumara con calma al pie del árbol sagrado del pueblo. El hombre cargó su pipa y fue a sentarse bajo la copa del gran árbol.

Tardó una hora en terminar la pipa. Luego sacudió las cenizas y decidió volver a hablar con el jefe para decirle que lo había pensado mejor, que era excesivo matar a su enemigo pero que sí le daría una paliza memorable para que nunca se olvidara de la ofensa. Nuevamente el anciano lo escuchó y aprobó su decisión, pero le ordenó que ya que había cambiado de parecer, llenara otra vez la pipa y fuera a fumarla al mismo lugar.

También esta vez, el hombre cumplió su encargo, y gastó media hora meditando. Después regresó a donde estaba el cacique y le dijo que consideraba excesivo castigar físicamente a su enemigo, pero que iría a echarle en cara su mala acción, y le haría pasar vergüenza delante de todos. Como siempre, fue escuchado con bondad pero el anciano volvió a ordenar que repitiera su meditación como lo había hecho las veces anteriores.

El hombre medio molesto pero ya mucho más sereno se dirigió al árbol centenario y allí sentado fue convirtiendo en humo, su tabaco y su bronca. Cuando terminó, volvió al jefe y le dijo: "Pensándolo mejor, veo que la cosa no es para tanto. Iré donde me espera mi agresor para darle un abrazo. Así recuperaré un amigo que seguramente se arrepentirá de lo que ha hecho".

El jefe le regaló dos cargas de tabaco para que fueran a fumar juntos al pie del árbol, diciéndole: "Eso es precisamente lo que tenía que pedirte, pero no podía decírtelo yo, era necesario darte tiempo para que lo descubrieras tú mismo".

Leyenda Del Atrapasueños

Hace mucho tiempo cuando el mundo era joven, un viejo líder espiritual Lakota estaba en una montaña alta y tuvo una visión. En esta visión Iktomi, el gran maestro bromista de la sabiduría apareció con la forma de una araña. Iktomi le habló en un lenguaje sagrado, que sólo los líderes espirituales de los Lakotas podían entender.

Mientras le hablaba Iktomi, la araña tomó un aro de sauce, el de mayor edad, también tenía plumas, pelo de caballo, cuentas y ofrendas y empezó a tejer una telaraña.

Él habló con el anciano acerca de los círculos de la vida, de cómo empezamos la vida como bebés y crecemos a la niñez y después a la edad adulta, finalmente, nosotros vamos a la ancianidad, donde nosotros debemos ser cuidadosos como cuando éramos bebés completando el círculo.

Pero Iktomi dijo, mientras continuaba tejiendo su red, -“en cada tiempo de la vida hay muchas fuerzas, algunas buenas otras malas, si te encuentras en las buenas fuerzas ellas te guiaran en la dirección correcta. Pero si tu escuchas a las fuerzas malas, ellas te lastimaran y te guiaran en la dirección equivocada.”

Él continuó, “ahí hay muchas fuerzas y diferentes direcciones y pueden ayudar a interferir con la armonía de la naturaleza. También con el gran espíritu y sus maravillosas enseñanzas.”

Mientras la araña hablaba, continuaba entretejiendo su telaraña, empezando de afuera y trabajando hacia el centro.

Cuando Iktomi terminó de hablar, le dio al anciano Lakota, la red y le dijo: “ves la telaraña, es un círculo perfecto, pero en el centro hay un agujero, usa la telaraña para ayudarte a ti mismo y a tu gente, para alcanzar tus metas y hacer buen uso de las ideas de la gente, sueños y visiones. Si tú crees en el Gran Espíritu, la telaraña atrapará tus buenas ideas y las malas se irán por el agujero. El anciano Lakota, le pasó su visión a su gente, y ahora los indios Sioux usan el atrapasueños como la red de su vida. Éste se cuelga encima de sus camas, en su casa para escudriñar sus sueños y visiones.

Lo bueno de sus sueños es capturado en la telaraña de la vida y enviado con ellos, lo malo de sus sueños escapa a través del agujero en el centro de la red y no será más parte de ellos.

Ellos creen que el atrapasueños sostiene el destino de su futuro.

Leyenda Sioux

jueves, 5 de enero de 2012

Las Hijas Del Lago

En Epfenbach, cerca de Sinzheim, todas las noches tres hemosas jóvenes vestidas de blanco entraban en la habitación del pueblo donde se reunía la gente para hilar.
Siempre aportaban nuevas canciones y nuevas melodías, conocían bellos cuentos y juegos divertidos. Sus ruecas y sus husos tenían también algo particular. Ninguna hiladora sabía torcer el hilo con tanta finura y agilidad como ellas. Todas las noches, al dar las once, se levantaban, hacían un paquete con sus ruecas y se retiraban, a pesar de todas las súplicas de la asamblea. Nadie sabía de dónde venían y adónde se iban. Simplemente las llamaban "las hijas o las hermanas del lago".

Los muchachos las veían con placer y varios se enamoraron de ellas, sobre todo el hijo del maestro de la escuela. Nunca se cansaba de escucharlas y de hablar con ellas. Y nada le apenaba tanto como el verlas partir tan temprano. Un día tuvo una idea. Hizo retrasar el reloj del pueblo una hora y, por la noche, entretenidos con la conversación y las bromas, nadie se dio cuenta de la hora real. Entonces, cuando el reloj dio las once, las tres jóvenes se levantaron, juntaron sus ruecas y se marcharon.

Al día siguiente, algunas personas, al pasar junto al lago, oyeron unos gemidos y vieron tres manchas de sangre en la superficie del agua. Nunca más volvieron a ver a las tres hermanas. El hijo del maestro, afectado por una languidez enfermiza, murió poco tiempo después. En las tres hermanas, dulces, amables y laboriosas, nada indicaba la frecuentación del espíritu de las tinieblas. Se recordó tan solo que los bajos de sus vestidos tenían a menudo el dobladillo mojado, única señal por la que se podía reconocer a las ondinas.

martes, 3 de enero de 2012

Los Nueve Mundos


 Para los antiguos nórdicos, el Universo estaba dividido en nueve mundos, caracterizados por sus habitantes.

Asgard es el mundo de los Ases (Aesir), la principal raza de dioses nórdicos. Es de difícil acceso debido a sus murallas, y está conectado con Midgard (el reino de los hombres) mediante el Bifrost (también llamado Asbru), el puente del arco iris, vigilado por el dios Heimdall. Cada dios tiene una casa diferente en Asgard; la más conocida es Valhalla, la morada de Odín. Los héroes muertos en combate son llevados por las valkirias a Valhalla. Una manera más rápida de ir a Valhalla es ahorcándose, al igual que hizo Odín.

Vanaheim es el mundo de los Vanes (Vanir), la otra raza de dioses nórdicos, que generalmente realizaban funciones de fertilidad. Los Vanes estaban enfrentados a los Ases, pero finalmente se reconciliaron y llegaron a convivir.

Alfheim es el mundo de los elfos de la luz, presidido por el dios Freyr. Los elfos no tienen relevancia en las leyendas nórdicas.

Midgard es el mundo de los hombres. Midgard fue creado por los dioses nórdicos para defender a la humanidad de los gigantes.

Nidavellir es el reino de los enanos. Algunos enanos de la mitología nórdica son Brokk y Eitri, que realizaron el jabalí dorado para Freyr y Mjollnir, el martillo de Thor. Otro enano es Alberich, un rey que custodiaba grandes tesoros y protagoniza la leyenda del Anillo de los Nibelungos, raza de enanos a la que pertenecía.

Jotunheim es el país de los gigantes. Los gigantes son generalmente enemigos de los dioses, pero también tuvieron hijos con ellos. Está gobernado por Thrym, el rey de los gigantes de hielo. En Jotunheim, donde también viven gigantes de roca, se encuentra la fortaleza de Utgard.

Svartalfheim es el reino de los elfos oscuros. No tienen un gran protagonismo y a menudo se les confunde con los enanos.

Niflheim es el mundo de los muertos. Gobernado por Hel, la monstruosa hija de Loki y la giganta Angrboda, es un reino melancólico al que acuden los hombres que no han tenido una muerte gloriosa. La creencia de que cuando llegue el Ragnarok, la batalla del fin del mundo, Loki y los gigantes llegarán en un barco construido con las uñas de los muertos de Hel creó la costumbre de cortarle las uñas a los muertos para retrasar estos acontecimientos.

Muspellheim es el mundo de los gigantes de fuego, enemigos de los dioses. Es un reino lleno de llamas situado en el sur del mundo. Está gobernado por Surt, el rey de los gigantes de fuego.

Yggdrasil es el "Árbol del Mundo" en la mitología nórdica, que une todos los reinos. Bajo sus tres raíces se encuentran Asgard, Jotunheim y Niflheim. En la base de Yggdrasil hay tres pozos: el Pozo de la Sabiduría, guardado por el gigante Mimir (Mímisbrunnr), el Pozo del Destino (Urdarbrunnr), también conocido como el Pozo de Urd, guardado por las Nornas, diosas del destino, y Hvergelmir, donde nacen muchos ríos. El dragón/serpiente Nidhogg muerde las raíces, acompañado por otras serpientes, para destruir el árbol. En Yggdrasil también viven otros seres, como cuatro ciervos que representan los cuatro vientos, la ardilla Ratatosk y el gallo Vidofnir.

Mito Nórdico

La Creación Según Los Tehuelches

En el principio de los tiempos, Kóoch vivía sumido en las tinieblas que envolvían la tierra. Contemplando su terrible soledad, comenzó a llorar, y el río de sus lágrimas formó Arrok, el mar primordial. Cuando Kóoch consideró que había ya agua suficiente, dejó de llorar y su aliento creció hasta convertirse en un fuerte viento que separó las tierras y las aguas.

Pero la oscuridad seguía reinando sobre el mundo. Cansado de las sombras, Kóoch realizó un corte en las tinieblas originales, de modo que una mitad siguiera siendo oscura y la otra se iluminaría con un gran resplandor. Esta luz primigenia fue Kéenyenken, el Sol. El calor generado por esta nueva deidad era algo desconocido en el mundo, y las aguas comenzaron a evaporarse y formar densas nubes. Las nubes deseaban volver a Arrok, y se revelaron contra el Sol, produciendo truenos, relámpagos y rayos, tratando de mitigar el calor con intensas lluvias. Kóoch, viendo la caótica situación, ordenó a Kéenyenken que disminuyera su excesiva energía, y le indicó que tenía prohibido ingresar en la mitad del cielo en la que reinaban las tinieblas.

Kóoch se dio cuenta que las tinieblas insondables no eran algo bueno, y decidió crear a Kéenguenkon, la Mujer-Luna. Pero ella resultó un ser maligno e increíblemente poderoso; una bruja poseedora de terribles seres como el Guanaco Macho y el Avestruz Macho, que se ocupaban de matar a los hombres que disgustaban a Kéenguenkon.

Kéenyenken comenzó a sentirse sólo, y decidió cortejar a la Mujer-Luna. Su amor fe correspondido, y de ellos nació Karro, la estrella vespertina. Como regalo por su nacimiento, su madre le otorgó el dominio sobre las mareas.

Mientras tanto, Kóoch había creado una isla habitada por gigantes, donde también vivían los animales-hombres. Nosjthej era un monstruoso gigante que raptó a la mujer-ratón y con ella engendró a Elal. Cuando descubrió el embarazo, asesinó a su esposa y abrió el su vientre con un cuchillo de piedra, ansioso por comer el feto, pero en ese momento oyó un gran estruendo que venía del fondo de la tierra. El sobresalto hizo que descuidara a Elal, que fue rescatado por su abuela Térrguer, la ratona de campo, quien lo escondió en lo más profundo de su cueva. Cuando Elal tuvo la fuerza suficiente, dio muerte a su padre luego de una feroz lucha.

Elal montado en el lomo de su amigo Kóokne, el Cisne, voló rumbo a la Patagonia mientras lo rodeaban bandadas de coloridas aves. Luego de un largo viaje descendieron en la cima de Chaltén (el monte Fitz Roy), junto al lago Viedma. Una vez que recorrió sus nuevos dominios, Elal creó a todos los seres vivos que poblarían el lugar. Los humanidad fue su más preciada creación, y para ellos Elal elaboró los más hermosos regalos: dividió el tiempo en estaciones, les dio el fuego, el arco y las flechas, les enseño a cazar y a cocinar, estableció el matrimonio, las reglas morales, y la prohibición del incesto. También se enfrentó a los seres malignos que ponían en peligro la existencia humana, pero para separar a los hombres de los dioses debió introducir la muerte.

Cuando finalizó su creación, Elal se sintió sólo y decidió encontrar una compañera. Luego de pensar quién podría ser digna de desposarlo, Elal llamó al cisne Kóokne para que lo transportase al cielo, a los dominios del Hombre-Sol. Elal se presentó frente a Kéenyenken y Kéenguenkon, y les pidió la mano de la bella Karro, la estrella vespertina. La malvada Kéenguenkon le exigió que cumpliera difíciles pruebas, creyendo que de ese modo lo desanimaría, pero Elal pudo superarlas y ganó el corazón de Karro. Ambos retornaron a la Patagonia sobre el lomo del cisne, rodeados por bandadas de bellísimas aves.

Por un tiempo ambos fueron muy felices, pero Karro añoraba ver su reflejo sobre las azules aguas del mar, aquellas sobre las que su madre le había otorgado amplios poderes. Elal se compadeció de su tristeza y la acompañó hasta la orilla del océano. Tal fue la emoción de la joven al verse nuevamente frente al océano que se transformó en sirena y se sumergió para siempre en las profundas aguas.

Elal comprendió que su misión en la tierra había llegado a su fin, así que se transformó en un pájaro y voló con el cisne rumbo al este, hacia el sitio en que el cielo se une con el mar. Al llegar al horizonte del este subió al cielo, y en su nueva morada se ocupó de recibir las almas de su gente, encargando al espíritu Wendeunk que se ocupara de acompañarlos en su último viaje.

Wendeunk es el oponente de los tres espíritus malignos que nacieron del vientre de Tons, la Noche, pero las personas deben mostrarse dispuestas a ayudar a este espíritu benigno, pues no puede enfrentarse solo a los gigantes demoníacos. Es invisible y guía a las personas desde que nacen hasta que mueren, protegiéndolas en los momentos difíciles. Cuando lleva a la gente hasta la morada celestial, informa a Elal sobre todas las cosas buenas y malas que hizo la persona en su existencia terrenal.

Leyenda de los Tehuelches (Patagones)

lunes, 2 de enero de 2012

La Creación Según Los Matacos

Cuentan los antiguos que en el principio del Tiempo las cosas eran tan distintas que en aquella época era la tierra la que se encontraba sobre el cielo. El problema fue que todos los desechos de la tierra comenzaron a caer sobre el cielo azul, dañando su inmaculada inmensidad, y sus habitantes se quejaron, pidiendo que las posiciones se invirtieran. El nuevo ordenamiento implicó reacomodar los vientos, las nubes y las aguas, y los seres que habitaban la tierra en el tiempo anterior se convirtieron en la humanidad-estrella.

Tiempo después comenzó a crecer un gigantesco árbol de la vida que unió todos los niveles del mundo. Los hombres vivían en la tierra, pero les era permitido subir a la copa del árbol para obtener comida con la única condición de que la compartieran con aquellos que por su edad ya no podían trepar. Todo funcionó bien hasta que un día los jóvenes se volvieron avaros y no quisieron compartir su alimento con los abuelos, por lo que estos elevaron sus quejas a los dioses. El castigo no se hizo esperar, el jaguar celeste atacó al joven Luna y partes de su cuerpo cayeron sobre la tierra, desencadenando un gran incendio.

El gran árbol fue destruido, y los hombres que se encontraban en su copa se vieron obligados a permanecer en el cielo, donde aún recorren la Vía Láctea tras las huellas dejadas por los ñandúes cósmicos. Algunos hombres pudieron salvarse escondiéndose bajo la tierra, y cuando todo el caso terminó, un piadoso escarabajo abrió un agujero por el que pudieron volver a la superficie.

Pronto se dieron cuenta que muy pocos hombres habían quedado con vida, por lo que recurrieron al sabio Tokjuaj para qué les indicara cómo debían multiplicarse. Tokjuaj tomó una larga espina, con la punta sacó el semen que los dioses habían escondido en las verrugas del lomo del sapo, y lo puso en los hombres para que pudieran procrear. Luego les explicó que debían reunir su simiente en un gran cántaro de calabaza, y de allí nacerían los nuevos hombres.

Una noche los hombres comenzaron a notar que parte de lo que cazaban o pescaban les era robado. Esto se repitió durante varios días, por lo que decidieron dejar algunos animales como vigías, y así fue que el carancho les contó que unos extraños seres bajaban del cielo para robar la comida y luego escapaban trepando por las lianas, como si de arañas se tratase. El carancho dijo a los hombres que volaría y les mostraría el lugar donde había visto esconderse a los ladrones, así podrían disparara sus flechas hacia ellos. Así se hizo, pero algunos de esos seres celestes cayeron y se incrustaron en la tierra. Los hombres recurrieron al tatú y este, utilizando sus grandes uñas, cavó hasta poder sacarlos.

Todos se sorprendieron al ver a estos individuos que se llamaban a sí mismas "mujeres". Sus rostros eran bellos, pero a diferencia de los hombres tenían dos bocas, una de las cuales se encontraba ubicada entre sus muslos. Uno de los hombres trató de acercarse, pero las mujeres huyeron a ocultarse en la selva, aunque el frío de la noche hizo que se aproximaran al fuego encendido en el poblado. Cuando abrieron las piernas para sentarse, Tokjuaj les arrojó una piedra mágica que hizo que se cayeran los dientes vulvares, y desde entonces los hombres y las mujeres pudieron unirse, dando nacimiento a niños y niñas.

Mito Mataco

El Sol Rojo

Entre los indios mocoretaes había uno, joven, aguerrido y valiente llamado Igtá (hábil nadador) que amaba a la más buena y hermosa de las mujeres de su tribu, Picazú (paloma torcaz), y quería casarse con ella.
Los padres de Picazú consintieron en que se realizase tal boda; pero siendo necesario para ello la aprobación de la Luna, llamaron al Tuyá (adivino) de la tribu para que la consultara.
Era una noche plácida y serena. La luz blanca, clara, brillante y hermosa de la Luna iluminaba los campos y las tolderías de los indios. Y el Tuyá interpretó:
-Esa luz que nos envía la Luna significa que ella aprueba satisfecha la boda de Igtá y Picazú.
Entonces, el Jefe de la tribu ordenó a Igtá demostrase a todos que en verdad era digno y merecedor de tomar compañera. Para ello debía arrojarse a las aguas de la laguna y nadar durante largo rato. Después, ir en busca de un gran número de presas de caza.
Igtá, que era excelente nadador y había cazado mucho desde su niñez, realizó las pruebas con el mayor éxito, pues nadó cuanto se lo pidió y trajo entre sus brazos abundante caza.
Las ceremonias de la boda realizáronse una noche, después de tres lunas. Se encendió una gran hoguera, a cuyo alrededor todos los indios comían, bebían, bailaban y gritaban, festejando tan grande acontecimiento.
Pero algo faltaba para que Igtá y Picazú fueran felices: tener la seguridad de que Tupá, su dios bueno, había aprobado también la boda. Y esperaron.
¡Cuál no sería su pena y desconsuelo, cuando llegada la noche siguiente comenzó a caer una copiosa lluvia! Eran las lágrimas de Tupá las que caían sobre la tribu para significar el descontento y desaprobación del dios por haberse realizado la unión de los jóvenes indios.
Igtá y Picazú no podían, pues, continuar unidos perteneciendo a la tribu. Debían huir y arrojarse a las aguas de la laguna. Allí había una isla donde moraban todos los que se habían casado contrariando la voluntad de Tupá. Los dos debían ir a esa isla para no volver jamás.
Al día siguiente cesó la lluvia. Y por la tarde, a la hora en que el sol iba a ocultarse en el ocaso, Igtá y Picazú se arrojaron al agua y comenzaron a nadar.
Los indios de su tribu, reunidos a orillas de la laguna, viéndolos alejarse lentamente, los injuriaban y maldecían para aplacar el enojo de Tupá y evitar sus castigos, pues ésta era su creencia.
Igtá, hábil nadador, consiguió nadar buen trecho, ayudando también a su infortunada compañera. Poco faltaba a Igtá y Picazú para llegar a la isla sanos y salvos, cuando una nueva desgracia cayó sobre ellos: Ñuatí (Espina), un guerrero malvado de la tribu, les arrojó una flecha. Todos los indios lo imitaron, y entonces fue una lluvia de flechas la que llegó hasta Picazú e Igtá, quienes, heridos quizás por ellas, desaparecieron de la superficie de las aguas.
En ese preciso instante el sol, que se hundía en el horizonte, tomó un intenso color rojo; y su luz tiñó la laguna e iluminó de rojo los campos y el cielo.
Esto llenó de asombro a los indios, los que, atemorizados, huyeron velozmente, alejándose de la laguna.
Mientras tanto Igtá y Picazú, ayudados sin duda por Tupá porque eran buenos, lograban salvarse y llegar a la isla, donde podrían al fin vivir felices, pues se amaban mucho.

Leyenda Guaraní

domingo, 1 de enero de 2012

El Nacimiento del Arco Iris


Hace mucho, mucho tiempo, en la espesa selva verde esmeralda habitaban unos pequeños animalitos que provocaban la admiración de todos aquellos que tenían la suerte de poder verlos. Eran siete magníficas mariposas, todas diferentes, pero cada una con sus alas pintadas de un color brillante y único. Su belleza era tal, que las flores de la selva se sentían opacadas cada vez que las mariposas revoloteaban su alrededor.

Eran inseparables, y cuando recorrían la selva parecían una nube de colores, deslumbrante y movediza. Pero un día, una de ellas se hirió con una aguda espina y ya no pudo volar con sus amigas. El resto de las mariposas la rodeo, y pronto comprendieron que la profunda herida era mortal. Volaron hasta el cielo para estar cerca de los dioses y, sin dudarlo, ofrecieron realizar cualquier sacrificio con tal de que la muerte de su amiga no las separara. Una voz grave y profunda quebró el silencio de los cielos y les preguntó si estaban dispuestas a dar sus propias vidas con tal de permanecer juntas, a lo que todas contestaron afirmativamente.

En ese mismo instante fuertes vientos cruzaron los cielos, las nubes se volvieron negras, y la lluvia y los rayos formaron una tormenta como nunca se había conocido. Un remolino envolvió a las siete mariposas y las elevó más allá de las nubes. Cuando todo se calmó y el sol se disponía a comenzar su trabajo para secar la tierra, una imponente curva luminosa cruzó el cielo, un arco que estaba pintado con los colores de las siete mariposas, y que brillaba gracias a las almas de estas siete amigas que no temieron a la muerte con tal de permanecer juntas.’

Los Aonikenk

En épocas muy remotas los únicos habitantes de la Patagonia eran los tachul, seres enanos. Pero un día la tierra comenzó a moverse, el suelo se agrietó, sordos truenos retumbaron en el espacio y de las profundidades surgieron nuevas montañas. La raza de los tachul se extinguió totalmente, y quedó sepultada en las cercanías del cerro Ashpech.

Tanto tronar y sacudir despertó al dios Seecho que había estado dormido toda una eternidad en el cráter del volcán de Pajel Kaike. Esperó a que todo estuviera tranquilo y cuando se asomó vio una enorme extensión de tierra cubierta de piedras sin ningún signo de vida. Fue entonces que pensó en crear una nueva estirpe de seres, los Aonikenk, hombres tan fuertes y aguerridos que pudieran sobrevivir en aquellas soledades.

Por el término de muchas lunas, Seecho trabajó pacientemente en la penumbra del cráter y decidió crear primero a todas las especies de animales que hoy pueblan la tierra. Cuando dio por terminada esta parte de su obra, los acompañó hasta que salieron a la luz y dejó que se alejaran por el camino que más les gustara.

Estaba por volver otra vez a las profundidades para comenzar con la tarea más difícil: crear al hombre, cuando se dio cuenta que los nuevos hombres que había imaginado necesitarían para sobrevivir algo más que fuerza; entonces tendió sus manos hacia uno y otro lado, cubrió de nieve las cumbres de las montañas, hizo surgir manantiales y lagos, creó bosques en las laderas de los cerros, extensos valles y mesetas.

Entonces sí volvió a su trabajo y una hermosa mañana cuando el sol calentaba la tierra, creó al cacique KeIchan, primer hombre de la nueva estirpe. Atado de una gruesa soga lo bajó con mucho cuidado por la ladera del volcán hasta depositarlo sobre la tierra. Ahí desató sus ligaduras y lo dejó solo.

El hombre abrió los ojos y regocijó su vista con los colores del cielo y de la tierra. Después movió sus piernas y caminando recorrió las cercanías del volcán. Al rato encontró un manantial y un poco más alejado descubrió algunas cuevas en las que se cobijó del frío de la noche. Pasó el tiempo y aprendió a cazar guanacos, comió la carne y con la piel cubrió su cuerpo desnudo.

Seecho contemplaba a Kelchan y lo dejaba hacer pero pronto se dio cuenta que no podía seguir viviendo tan solo; entonces creó una mujer para que le hiciera compañía.

Tiempo después salieron del cráter otros hombres y mujeres que también eligieron libremente el camino a seguir. Unos se internaron en los bosques, otros dirigieron sus pasos a las montañas o hacia las desiertas mesetas.

Y este fue el origen de los Aonikenk, hombres del sur.

La Leyenda De Osiris


Osiris fue un sabio rey de Egipto, que se dedicó a civilizar a la gente y a redimirla de su anterior estado de barbarie. Les enseñó el cultivo de la tierra, les dio una legislación y los instruyó en la veneración a los Dioses. Cuando vio que su país era próspero, se dedicó a enseñar a las otras naciones del mundo. Durante su ausencia Egipto fue tan bien gobernado por su esposa, Isis, que su envidioso hermano Tifón (Set), la personificación del mal, igual que Osiris era la personificación del bien, no pudo hacer mella en su reino; sin embargo, al retorno de Osiris a Egipto, Tifón urdió una conspiración contra él, persuadiendo a otras setenta y dos personas que se le unieran, junto con una cierta Reina de Etiopía llamada Aso, quien por coincidencia estaba en Egipto en esos días. El mandó un hermoso sarcófago de exactamente las mismas medidas, y introdujo en medio de su sala de banquetes cuando Osiris estaba presente como invitado, y en tono de broma prometió obsequiarlo a cualquiera cuyo cuerpo cupiera en él.
Todos los presentes en la fiesta lo probaron, pero ya que la caja no le había quedado bien a ninguno, Osiris, que era el último, se acostó en ella, e inmediatamente los conspiradores la cerraron, la amarraron bien, y luego de haberla sellado con plomo, la arrojaron al Nilo. El asesinato de Osiris, se dice, tuvo lugar el decimoséptimo día del mes Athyr (Hathor), estando el Sol en .el signo de Escorpión, y Osiris en el vigésimo octavo año de su reinado, o bien de su vida. (Se notará que esta fecha marca el comienzo del Invierno, cuando el Sol es místicamente asesinado por las fuerzas de la oscuridad; y fue en esta fecha, correspondiente al festival de Todos los Santos en la Iglesia Cristiana, cuando el pueblo de Egipto tuvo luto por la muerte de Osiris, al igual que nosotros nos enlutamos el Viernes de Dolores, por la muerte del cuerpo de Jesús en tal fecha).
La noticia de la tragedia llegó a Isis en Copos, ella cortó un rizo de su cabellera, se vistió de luto y salió en busca del cuerpo de Osiris. Investigó que el sarcófago había sido arrastrado por el mar hasta Byblos –no el Byblos de Siria, sino los lodazales del Delta, donde crece el papiro- y que había sido interceptado por un árbol de tamarisco, el cual habla crecido tanto rodeando el sarcófago que ya lo ocultaba totalmente; y que además el Rey del país, maravillado por su descomunal tamaño, lo habla cortado para convertirlo en pilar para que sostuviera el techo de su palacio. Isis fue a Byblos y trabajó como aya de uno de sus hijos del Rey. Noche a noche ponía al niño en el fuego para que sus partes mortales se consumieran, y luego, ella se convertía en golondrina, y lamentaba la pérdida de su esposo. Pero la Reina, por casualidad, vio al niño en llamas y gritó aterrorizada, quitándole así la oportunidad de la inmortalidad, que de otra manera le hubiera sido conferida. La diosa se identificó y pidió el pilar que soportaba el techo, lo cual, al serie concedido, le permitió sacar el ataúd que contenía el cuerpo de Osiris y se lo llevó de regreso a Egipto, escondiéndolo en un lugar secreto mientras buscaba a su hijo, Horus. Mas, Tifón, por infortunada coincidencia, encontró el sarcófago al cazar bajo la luz de la Luna, y reconociendo el cuerpo como el de Osiris, lo destrozó en catorce pedazos, esparciéndolos en el campo. Cuando lo supo Isis, hizo un bote de papiro y se dedicó a encontrar los fragmentos del cuerpo. Osiris retornó del otro mundo y se le apareció a su hijo Horus, dándole instrucciones de combatir a Tifón. La batalla duró muchos días, a la larga, Horus venció. Finalmente Osiris se convirtió en rey del bajo mundo y juez de los muertos.

jueves, 1 de diciembre de 2011

La Cascada de Basaseachic

Ocurrió en tiempos inmemorables, cuando el mundo estaba tiernito, antes de que llegaran los españoles a esta tierra. Candameña era el amo y señor de la Alta Tarahumara. Tenía una hija llamada Basaseachi, de extraordinaria belleza.
Muchos aspiraban a ella y el celoso padre les impuso una serie de difíciles pruebas. Cuatro de ellos las superaron: Tónachi, señor de las cimas; Pamachi, el de más allá de las barrancas; Areponápuchi, el de los verdes valles; Y Carichí, el de las filigranas de la cara al viento.
Pero en la última prueba que Candameña les impuso todos murieron. Basaseachi, desesperada, se arrojó al abismo. Su caída se transformó en cascada por la poderosa magia del brujo del lugar. Desde entonces su cuerpo no ha dejado de fluir por las profundidades de la barranca. Nunca se supo de Candameña, la tristeza lo invadió y desapareció, aunque muchos creen que su espíritu vaga por la barranca buscando el cuerpo de su amada  hija.

Leyenda Tarahumara

Origen de los Seres Humanos

Cuando el Señor Tlalocán dio la orden de que todas las cosas brotaran sobre la Tierra, así se hizo. Las montañas se pintaron de verde con las yerbas tiernas, y todos los animales aparecieron.
—¿Quién va a disfrutar de tanta riqueza? ¿Quién podrá utilizarla? -se preguntaba el Señor Tlalocán.
Entonces decidió crear dos seres con más entendimiento que el resto de los animales. Quería que el hombre mandara sobre lo que ya estaba y utilizara el mundo. La mujer se ocuparía de hacer el nido y le ayudaría. El Señor Tlalocán decidió esto y los dejó ahí. Luego se puso a espiarlos pero nada ocurría. Andaban como sombras y ninguno se acercaba al otro.
-¿Qué haré? -se preguntaba.
Intentó varias trampas para obligarlos a acercarse sin ningún resultado. Por fin un día dio con la solución:
Juntó un puñado de piojos y puso una parte en la cabeza del hombre y la otra en la de la mujer. Luego se sentó a esperar. Y como una persona no sabe despiojarse sola, el hombre y la mujer, después de rascarse y rascarse, se comenzaron a espulgar el uno al otro. Largas horas pasaban hurgándose la cabeza entre sí. Y al fin comenzaron a hablar y sus conversaciones eran cada vez más de corazón, al fin un día se unieron y de ellos nacimos todos los que estamos en esta tierra.

Mito Mexica (Azteca)

miércoles, 30 de noviembre de 2011

En el Principio


Cuentan los abuelos que sus abuelos sabían una historia muy vieja, tan vieja que fue contada por los primeros hombres que existieron, y que éstos la supieron porque el que es Padre así lo dijo: porque esto fue lo primero que supieron de él.
    En el principio nadie sabía cómo era la forma de la Tierra ni por qué el cielo estaba allá arriba sin caerse. Los primeros que vivieron no sabían cómo explicarse esto. Por más que esforzaban la mirada no alcanzaban a mirar dónde terminaba el mundo, no sabían qué detenía al cielo. Tomaron la decisión de mandar a los más fuertes y valerosos a recorrer la Tierra para saberlo.
    Cuando los más fuertes llegaron a la orilla de la Tierra encontraron a los moradores de los confines, pero éstos no sabían que podía haber más allí ni tampoco sabían que existiera el que es Padre. Nada les importaba, sólo estaban allí.
    Los enviados decidieron ir más allá , fueron y escucharon la palabra del que es Padre. Él les dijo que no debían ir más lejos. Le preguntaron qué había ahí y por qué no podían ir. La palabra del que es Padre les contestó que no hallarían nada, que sólo encontrarían las columnas de fierro que sostienen al cielo. Les dijo que la Tierra es circular como una tortilla o como un tambor, y que el cielo es como una tienda de campaña azul sostenida por columnas de fierro. Les explicó que si llegaban hasta donde están las columnas tendrían que subir por ellas para alcanzar el sitio donde está él, pero que nunca podrían regresar con los suyos.
    Esto dijo el que es Padre, esto dijeron al regresar los primeros tarahumaras y así lo contaron a sus hijos y éstos a los suyos. 

Mito Tarahumara

lunes, 28 de noviembre de 2011

Los Primeros Hombres

Los dioses quisieron crear nuevos seres capaces de hablar y de recolectar lo que la tierra podría ofrecerles. Pero estas nuevas criaturas debían ser capaces de rendir homenaje a sus creadores.
Es así que formaron el cuerpo del primer hombre con lodo. Lo modelaron con minuciosidad, sin olvidar ningún detalle.
Desgraciadamente, el resultado fue deplorable: sin dientes, los ojos vacíos, sin ninguna gracia, estos muñecos no podían mantenerse de pie y se desintegraban bajo el agua.
Sin embargo, el nuevo ser tenía el don de la palabra, una voz armoniosa, jamás oída en este mundo. Pero no tenía conciencia de lo que decía.

A pesar de todo, los dioses decidieron que estos seres frágiles vivirían. Deberían luchar para sobrevivir, multiplicarse y mejorar su especie, esperando que unos seres superiores no los reemplazaran.
Las nuevas criaturas fueron fabricadas en madera para que ellas pudieran marchar bien derechas sobre la tierra.
Se unieron entre ellas y tuvieron hijos. Pero estos seres no tenían sentimientos. No podían comprender que debían su presencia sobre la tierra solo a la voluntad de los dioses.
Deambularon sin saber adonde iban, tales muertos vivientes. Cuando hablaban no había ninguna emoción en sus voces.
Vivieron muchos años hasta que los dioses decidieron condenarles a muerte: una lluvia de cenizas se abatió sobre estos seres imperfectos. Después el agua fluyó tanto que alcanzó las cimas de las montañas más elevadas. Todo fue destruido.

Los dioses crearon entonces nuevos seres. Pero ellos no correspondieron tampoco a sus esperanzas. El pájaro Xecot Covah les reventaba los ojos, mientras que el felino Cotzbalam los destripaba. Los sobrevivientes afrontaron las acusaciones de todos los seres y objetos que se creían sin alma: las piedras de moler, las marmitas, los cántaros, los perros, todos se quejaban de los malos tratos que habían recibido y amenazaban ahora a los hombres.
Éstos tuvieron miedo, huyeron, subieron sobre los techos que se desplomaron. Entonces se refugiaron en los árboles. Pero las ramas se rompieron. Intentaron encontrar refugio en las grutas; pero las paredes se derrumbaron.
Los pocos sobrevivientes se transformaron en monos. Es por eso que los monos son los únicos animales que evocan la forma de los primeros seres humanos de la tierra Quiché.

Entonces los dioses se reunieron una vez más a fin de crear un nuevo ser hecho de carne y hueso, y dotado de inteligencia. Esta vez se sirvieron del maíz; modelaron su cuerpo con esta pasta blanca y amarilla y les introdujeron pedazos de madera para que sean más rígidos.
Rápidamente, los nuevos seres humanos hicieron prueba de inteligencia: comprendieron el mundo que los rodeaba. Estos seres se llamaban Balam Quitzé, Balam Acab, Ma Hucutah e Iqui Balam.
Entonces los dioses interrogaron al primero de ellos:
- Habla en tu nombre y de los otros, y dinos cuáles son tus sentimientos. Eres consciente de tus poderes?
Balam Quitzé les respondió:
- Ustedes nos han dado la vida y gracias a eso sabemos lo que sabemos, somos lo que somos; hablamos, marchamos y comprendemos lo que nos rodea. Sabemos ya dónde reposan los cuatro rincones del mundo, los cuales marcan los límites de todo lo que nos rodea.
Pero los dioses no apreciaron que los nuevos seres sepan tantas cosas. Faltaba que conocieran sólo una parte del mundo que los rodeaba. Sólo una parte de lo que existía les sería revelada y no deberían comprender todo. Faltaba limitar el campo de sus conocimientos a fin de reducir su orgullo. Sino sus hijos percibirían aún mejor las realidades del mundo hasta saber tanto como los dioses, y creerse dioses ellos mismos.
Faltaba remediar este peligro que sería fatal para el orden fecundo de la creación.
Entonces los dioses limitaron el campo de sus conocimientos.
A fin de que estos seres no estuviesen solos, los dioses crearon las mujeres. Durmieron a los hombres y ubicaron cerca de ellos a las mujeres, desnudas y apacibles.
Cuando se despertaron, vieron con alegría lo bellas que eran. Para distinguirlas les dieron nombres que evocaban la lluvia según las estaciones.

Las parejas se formaron y tuvieron hijos que comenzaron a poblar la tierra.
Ciertos entre ellos eran más dotados que otros. Por esta razón los dioses los eligieron para que fueran Adoradores y Sacrificadores, sacerdotes en las funciones más elevadas.
Los primeros seres engendrados eran tan bellos como su madre, tan fuertes como su padre y supieron adivinar el misterio de sus orígenes.
Es así que Balam Quitzé y los otros ancianos fueron los generadores de los seres humanos que vivieron, se desarrollaron y formaron las tribus del Quiché. Estos primeros hombres se propagaron sobre la tierra, en la región del oriente.

Mito Maya

La Creación del Mundo Maya


Antiguamente, no había sobre la tierra ningún hombre, ningún animal, ni árboles, ni piedras.
No había nada. Esto no era más que una vasta extensión desolada y sin límites, recubierta por las aguas.
En el silencio de las tinieblas vivían los dioses Tepeu, Gucumats y Huracán. Hablaban entre ellos y se pusieron de acuerdo sobre lo que debían hacer.
Hicieron surgir la luz que iluminó por primera vez la tierra.
Después el mar se retiró, dejando aparecer las tierras que podrían ser cultivadas, donde los árboles y las flores crecieron.
Dulces perfumes se elevaron de las selvas nuevas creadas.
Los dioses se regocijaron de esta creación. Pero pensaron que los árboles no debían quedar sin guardianes ni servidores. Entonces ubicaron sobre las ramas y junto a los troncos toda suerte de animales.
Pero éstos permanecieron inmóviles hasta que los dioses les dieron órdenes:
-Tú, tu irás a beber en los ríos. Tú, tu dormirás en las grutas. Tu marcharás en cuatro patas y un día tu espalda servirá para llevar cargas. Tú, pájaro, vivirás en los árboles y volarás por los aires sin tener miedo de caer.

Los animales hicieron lo que se les había ordenado.
Los dioses pensaron que todos los seres vivientes debían ser sumisos en su entorno natural, pero no debían vivir en el silencio; porque el silencio es sinónimo de desolación y de muerte. Entonces les dieron la voz.
Pero los animales no supieron más que gritar, sin expresar ni una sola palabra inteligente.
Entristecidos, los dioses formaron consejo y después se dirigieron a los animales:
- Porque ustedes no han tenido conciencia de quiénes somos, serán condenados a vivir en el temor a los otros. Se devorarán los unos a los otros sin ninguna repugnancia. Escuchando eso, los animales intentaron hablar. Pero sólo gritos salieron de sus gargantas y sus hocicos.
Los animales se resignaron y aceptaron la sentencia: pronto serían perseguidos y sacrificados, sus carnes cocidas y devoradas por los seres más inteligentes que iban a nacer.

Mito Maya

sábado, 26 de noviembre de 2011

La Leyenda del Bisonte

 Hace mucho tiempo, cuando el mundo era muy joven, el bisonte no tenía joroba. Él obtuvo su joroba un verano, por su crueldad  con los pájaros. Al bisonte le gustaba correr por las praderas por placer. Los zorros corrían delante de él y avisaban a los animales pequeños que su jefe, el bisonte, venía.

Un día, cuando el bisonte corría por las praderas, se dirigió hacia donde viven los pequeños pájaros que anidan en el suelo. Los pájaros avisaron al bisonte y a los zorros que iban en la dirección donde tenían sus nidos, pero nadie, ni los zorros, ni el bisonte, les pusieron atención. El bisonte corrió y pisoteó bajo sus pesadas patas los nidos de los pájaros; incluso, cuando escuchó a los pájaros llorando, siguió corriendo sin parar.

Nadie sabía que Nanabozho estaba cerca. Pero Nanabozho se enteró de la desgracia sucedida con los nidos de los pájaros y sintió pena por ellos. Corrió, se plantó delante del bisonte y los zorros y los hizo parar. Con su bastón golpeó fuertemente al bisonte en los hombros. El bisonte, temiendo recibir otro golpe, escondió la cabeza entre sus hombros. Pero Nanabozho solamente dijo: "Tú, a partir de hoy, siempre llevarás una joroba sobre tus hombros. Y llevarás la cabeza gacha por vergüenza."

Los zorros corrieron para escapar de Nanabozho, escarbaron agujeros en el suelo y se escondieron dentro. Pero Nanabozho los encontró y les castigó: "Por ser crueles con los pájaros, siempre viviréis en el frío suelo".

Desde entonces, los zorros tienen sus madrigueras en agujeros en el suelo y los bisontes tienen joroba.

Leyenda Indigena Norteamericana

El Huevo Cosmico

Al principio sólo existía el Caos encerrado en un enorme huevo negro. Estaba formado por las fuerzas del Yin (femenina, oscura y fría) y el Yang(masculina, clara y caliente) que se relacionaban entre ellas.
Dentro de ese huevo vivía Pan'Ku creado por esas fuerzas, y estuvo durmiendo en el durante 18.000 años hasta que un día despertó y al estirarse lo rompió. (Otras versiones dicen que cogió un hacha enorme y la empleó para romper el huevo)
De los trozos que quedaron, los pesados (parte oscura) se quedaron abajo y formaron la tierra y los más ligeros (parte clara), flotaron y formaron el cielo.
Pan' Ku se quedó en el medio para impedir que las dos partes se unieran.

La Tierra durante otros 18.000 años seguiría creciendo más y más, al igual que Pan' Ku.
Hasta llegar al momento en el que la tierra y el cielo no podían crecer más y Pan' Ku se agotó tanto que falleció.
De cada parte de su cuerpo nacieron las cosas que ahora forman parte de nuestro mundo:
su cuerpo y sus miembros se convirtieron en 5 grandes montañas, su aliento se transformó en el viento y las nubes, su voz en el trueno, un ojo se transformó en el sol y el otro en la luna.
Sus músculos se transformaron en fértiles campos, sus lágrimas los ríos y mares, su sangre formó el agua y sus venas caminos.
Las estrellas las formaron su pelo y su barba y la vegetación salió de su piel.
Su médula se transformó en jade y en perlas. Su sudor se transformó en la fina lluvia y el rocio.

Se decía que cuando estaba contento brillaba el sol y cuando estaba enfadado todo se nublaba.

¿Y los seres humanos de dónde habrán salido? Aunque sea lamentable tiene su lógica, según la mitología china, nosotros los humanos nacimos a partir de los parásitos que tenía el gigante Pan' Ku en su cuerpo, pulgas y piojos.

Otra interpretación muy distinta es que Pan' Ku nació de los 5 elementos y con un cincel y un martillo construyó la tierra. Así pues se encuentra a Pan' Ku representado como un primitivo velludo que sostiene un gran martillo con el que rompe la roca primigénia.

Mitologia China

viernes, 25 de noviembre de 2011

La Diosa Ixchel La Luna

En el inicio cuando los dioses eran mortales, existía una bella princesa llamada Ixchel. Había muchos hombres que la pretendían entre ellos un joven llamado Itzamná. Un día llego un príncipe de otro imperio, para rendir tributo por la victoria en batalla de la gente de Ixchel y en cuando la conoció se enamoro de ella.
La gente del pueblo le dijo que Itzamná la pretendía y que al parecer ella empezaba a caer ante el entonces desde que el conoció a Itzamná reñían por el amor de Ixchel.
Su hermana mayor; Ixtab, decidió que pelearían hasta que uno de los dos muriera, el sobreviviente quedaría con Ixchel, pero Ixtab desconocía que Ixchel estaba enamorada de Itzamná.
Itzamná iba a vencer pero su oponente le hirió por la espalda con juegos sucios y murió. Ixchel al ver morir a su amado corrió del lugar y encomendando su alma a Ixtab, se quito la vida.
Ixtab maldijo a aquel que con juegos sucios mato a Itzamná, y nadie sube lo que sucedió con él, ella a quien su hermana encomendó su alma al morir, paso a ser la Diosa del Suicidio.
Las almas de las doncellas de la princesa guiaron a los enamorados al cielo y así Itzamná pasó a ser el Dios Sol, e Ixchel, pasó a ser su esposa y la Diosa Luna.
En agradecimiento y como una prueba de su amor por Ixchel, Itzamná dividió en día y noche y a la noche le dio brillo con las almas de esas doncellas que son las estrellas más brillantes.
Se dice que en cada Fuego Nuevo la diosa Ixchel renace del fuego y permite a las doncellas enamorarse y dar como fruto de ese amor un hijo, es por eso que también es considerada diosa del parto y la fertilidad.
La gente del desaparecido pueblo Xcaret cree que cuando un alma de noble corazón muere se convierte en una estrella, por eso en cada fuego nuevo, le ofrecen una ofrenda para que la diosa perdone lo que hubieran hecho para enojarla y aspirar a convertirse en una de las estrellas que iluminan su camino.
Leyenda Maya

El Enemigo

Mi juventud no fue sino un gran temporal Atravesado, a rachas, por soles cegadores; Hicieron tal destrozo los vientos y aguaceros...