lunes, 16 de enero de 2012

El Monte De Nuestro Sustento


Los dioses se preguntaban que comería la humanidad.
Un día, quetzalcóatl se topó con una hormiguita roja, en algún paraje de Teotihuacan; la hormiga cargaba con un grano de maíz. muy interesado, quetzalcóatl le preguntó dónde lo había hallado. la hormiga primero se hizo como que no había prestado atención y siguió de frente; a la insistencia del dios le respondió que lo extraía del "Monte de nuestro sustento" y lo invitó a seguirla.
Pero quetzalcóatl era demasiado grande para caber en ese lugar como las demás hormigas, de modo que recurrió a su nahual y se transformó en hormiga negra. La hormiga roja lo esperaba adentro, donde lo guió a donde había maíz por montones y le ayudó a sacar lo suficiente para compartirlo con los dioses. El gran quetzalcóatl le dio las gracias y se despidieron. El dios cargó con su maíz y primero le dio a los dioses, para luego darle de comer a la humanidad. Y el alimento fue bueno.
Entonces hubo necesidad de más, pero era una gran tarea estarse convirtiendo a cada momento en hormiga y sacar los granos de poco en poco. quetzalcóatl probó a cargar con el monte pero no lo consiguió. Los dioses pidieron ayuda al adivino Oxomo y a su mujer, la adivina Cipactónal, para que echaran la suerte. Ellos les revelaron que si Nanáhuatl lanzaba un rayo, el Monte de nuestro sustento quedaría abierto.
Bajaron los tlaloques y comenzó a llover mientras Nanáhuatl envió su rayo hacia el Monte, que se abría, dejando libres granos de nuestro sustento: maíz, frijol, chía, bledo, que los dioses tomaron para la humanidad.

Leyenda náhuatl

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